miércoles, 21 de febrero de 2018

Lo que tienes que saber antes de seguir a un INFLUENCER.

Hace unos meses, leí en El Mundo, el relato de una persona que tenía una cita para comer con una seguidísima influencer. Contaba como su acompañante, que  no probó bocado en ningún momento, a una hora determinada, fue al baño, se retocó el maquillaje, y volvió a la mesa para hacerse un selfie delante de un plato con una comida exquisita, que ni siquiera había degustado. Acto seguido  colgó la fotografía en instagram a la hora que, según sus estadísticas, podía conseguir más likes. 

Shutterstock




Siempre ha habido mitómanos, personas que se dejan embelesar por algún personaje famoso y que siguen toda su trayectoria, especialmente la personal. Hasta hace poco, conseguían conocer detalles de su vida de cuando en cuando, a través de revistas o programas de televisión, y el resto se lo imaginaban y se montaban su propia historia sobre el personaje, que pocas veces coincidía con la realidad. 
En los últimos años, de la mano del gran avance tecnológico, han entrado en escena otro tipo de personajes, que se hacen famosos colgando en las redes sociales sus estilismo, gustos, viajes, opiniones e incluso sus sentimientos. Los jóvenes, especialmente los adolescentes, se identifican con ellos, porque tienen una edad parecida, y porque  tienen la posibilidad de seguir su vida “privada” día a día. Las marcas han captado este filón, y los contratan para que publiciten sus productos, así que,  lo que empezó como un pasatiempos, se ha convertido en una nueva profesión: LOS INFLUENCERS.

Lo que tienes que saber antes de seguir a un influencer

  • Para empezar ten claro que es un NEGOCIO. Es su trabajo y por tanto cobran por ello: las marcas les pagan para que se pongan sus ropas, se fotografíen con sus productos y coman en sus restaurantes. Si no tienes este punto claro, no tienes madurez suficiente para ser un “follower”. Corres el riesgo de considerar al influencer tu amigo, cuando es una pura relación comercial.
  • Nada de lo que cuelgan es casual. Cualquier foto o video que te parezca super natural, está previamente planeado y repetido hasta que se consigue el resultado deseado, o hasta obtener el visto bueno de la marca que les contrata. Además la mayoría de las fotos están retocadas y mejoradas.
  • En muchas ocasiones, posan con ropa que no les gusta, o se fotografían con comida que no prueban  y en discotecas que solo  han pisado para la foto. Hazte a la idea de que estás viendo un anuncio en la televisión, pues el objetivo es el mismo, aunque el formato es diferente, para hacerlo mucho más cercano a ti.
  • La vida de los influencers no es la que te muestran a través de las redes. Nadie tiene una vida perfecta, estable y feliz en todo momento. Todos tenemos días buenos, regulares y malos. ¿Colgarías una foto tuya en la que salieras sola en una fiesta, sin amigos? Pues imagínate ellos…¿Que marca va a contratar a una persona triste para que promocione su producto? No te olvides que son personas como todas, tambien como tu. 
  • Y visto esto, ten criterio para elegir a quien sigues a través de la redes. Se fiel a tu forma de pensar y de actuar y libérate de la influencia de personas que en apariencia tienen una vida maravillosa. Una cosa es que te sirvan de inspiración para definir tu forma de vestir, y otra muy diferente es que te sirvan de modelo de vida…Te falta mucha información sobre sus vidas como para que te sirvan de ejemplo, las redes son solo un escaparate,  y tu ¿que pondrías en tu escaparate?

Y terminamos con una reflexión para los padres: no demonicemos  todo lo nuevo. Indaguemos, de esta forma podremos hablar con nuestros hijos con conocimiento de causa. Internet está ahí, y aporta mucho bueno si se sabe seleccionar. Hay influencers de todo tipo, desde los más frívolos, hasta los  que reivindican la imperfección, y no tienen problema en fotografiarse recién levantados. Los hay que promocionan viajes muy interesantes,  o que promueven causas solidarias , hasta el Papa Francisco tiene cuenta en Twitter.  Vivamos el S. XXI y dejemos atrás el XX, es obvio que son tiempos diferentes.  

Aprendamos nosotros y ayudemos a nuestros hijos a manejarse bien en la red,

  internet ha llegado para quedarse.

2 comentarios:

Blanca García de Alvear dijo...

Yvonne, Enhorabuena!!! Claro, actual y muy práctico!!!!

Yvonne González Sánchez-Pizjuán dijo...

¡Muchas gracias Blanca! Deseando que le sirva a nuestros adolescentes!!