sábado, 7 de diciembre de 2019

Cuando creo que lo sé todo...



Existió una vez un hombre culto, leído, estudiado y muy reconocido. Quiso el azar que se cruzara en su camino un maestro ermitaño, poseedor de profundos conocimientos sobre la  vida, que llamó su atención. Se interesó por su vida y le pidió consejo, al mismo tiempo que hablaba sin parar sobre sus conocimientos, experiencias, teorías y certezas. El maestro ermitaño, observándolo con tranquilidad, le ofreció una taza de té, que el señor culto aceptó, mientras seguía disertando y disertando… Con mucha naturalidad, empezó a servirle el té lentamente y sin parar ,hasta que la taza rebosó. -“¡Pare!, ya no cabe más ¿no lo ve?”- exclamó el culto caballero.-“Efectivamente, ya no cabe más”- respondió el maestro- “Lo mismo ocurre con usted mi querido amigo. Está tan lleno de todas sus ideas acerca de todo, que es imposible que escuche y aprenda nada más, antes tiene que vaciar su taza…

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En las relaciones humanas, uno observa como, de manera intencionada o sin intención hay personas inteligentes y cultas, otras no tanto, que tienen un concepto de la vida en general  firme que creen y defienden como único y certero, y por tanto inamovible. Hay quien está poco abierto a opiniones diferentes que puedan hacer tambalear su “verdad absoluta”, y considera la flexibilidad  como una traición a los propios principios, y por tanto se muestra reacio a  atender opiniones diferentes.

Sin embargo la flexibilidad no es una debilidad, muy al contrario, es la valiosa capacidad de contemplar varias  posibilidades y admitir ideas novedosas. En unos casos esa apertura te puede llevar a replantearte tu postura, por qué no, y en otras, a algo que es quizás más valioso: comprender por qué hay personas con posturas totalmente opuestas a las tuyas, que nunca vas a asumir, pero que tienen una razón de ser importante y arraigada en ellos. Nos hace ser más sensibles, respetuosos, humildes y respetados, y en última instancia hace que nuestra postura sea tomada en consideración por un grupo de personas más amplio.

Cuando asumo que sé poco…

Fomentar en nuestros hijos la flexibilidad tanto mental como emocional, les preparará para una vida donde las relaciones sociales cada vez son más diversas y por tanto ricas. Estamos en un mundo cambiante, donde los patrones “de toda la vida” son insuficientes y las personas que se estancan, dándolo todo por sabido, superado e inventado, no solo no evolucionan, sino que se chocan con una realidad que exige adaptarse al cambio. 

  • Debemos enseñarles a escuchar. Es inútil cerrarse a nuevas ideas, a nuevas formas de hacer las cosas. Si algo no está funcionando, habrá que hacerlo de forma diferente, y si funciona, quizás alguien nos está mostrando una forma de mejorar. Hay gente visionaria que se anticipa a los cambios, que presiente por donde van a ir las cosas, y propone nuevas vías, ¿Por que no ponerlas en práctica?

  • Animemos a nuestros hijos a ser curiosos, a cuestionarse las cosas, a ser creativos y emprendedores, si algo sale mal, se rectifica; ensayo y error, los grandes avances se han logrado así a lo largo de la historia. Hoy en día no hay profesiones estáticas, todo está en continuo movimiento y cambio. Hay que  mantenerse al día, tener una mirada amplia.

  • Deben conocer gente dispar. Lo natural es moverse con personas afines, con las que compartes formación, ideas y gustos, pero esto no es óbice para que entables amistad con personas diferentes. En nuestro día a día nos relacionamos con todo tipo de personas, y muchas veces no nos interesamos en como es su vida. Se aprende muchísimo conversando. Animemos a nuestros hijos a abrir su círculo, y démosles ejemplo. 

  • La mayoría somos fieles a un tipo de autores, prensa y medios de comunicación. Nos molesta leer artículos que defienden cosas con las que no estamos de acuerdo, nos enerva. Sin embargo, de vez en cuando es bueno echar un vistazo más allá de nuestros medios afines. Comprobaremos que lo que nosotros vemos clarísimo, hay otros que lo ven oscurísimo, tendremos una visión real de la sociedad de hoy.  Con los adolescentes se puede hacer el ejercicio de comparar la misma noticia en distintos medios, comprenderán que el mundo no es solo lo que ellos viven.


Mientras más  estudiamos,  conversamos y  compartimos, más consciente nos hacemos de lo poco que sabemos, puede producir hasta vértigo. Pero cuando lo asumimos, y comprendemos lo enriquecedor que es tener la oportunidad de pedir opiniones diversas, nos relajamos. Ese es el momento en que hemos conseguido VACIAR NUESTRA TAZA… a partir de ahí solo queda llenarla… y volverla a vaciar… y así una y otra vez…


sábado, 20 de julio de 2019

Ética desde la infancia.

Kenny, un muchacho de ciudad, le compró un burro a un viejo campesino por 100 dólares. Al día siguiente el burro murió. Sin embargo Kenny decidió organizar una rifa para deshacerse de él. Rifó un burro muerto… pero por supuesto nadie lo sabía. Vendió 500 papeletas a 2 dólares cada una, por lo que reunió 1000 dólares -¿y nadie se quejó? - le preguntó el antiguo dueño del burro - Solo el ganador. A él le devolví sus 2 dólares- contestó Kenny. 
Cuentan que Kenny creció y fundó una gran compañía. Con los años se destapó el inmenso engaño contable que había detrás de la empresa, y  fue condenado con pena de cárcel por fraude. 

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Entendemos por ética la reflexión moral que nos permite diferenciar lo que está bien de lo que está mal. Es algo inherente a la condición humana, lo cual no implica que las conclusiones a las que se lleguen sean iguales para todos. Hay normas morales que están muy ligadas a la cultura, pero hay otras que, sin duda, son universales. Algunos tienen perfectamente asumidos unos códigos éticos y se comportan de acuerdo con ellos, otros los tienen pero se los saltan de vez en cuando, y otros no los tienen o los adaptan a sus necesidades, como decía el genial Groucho Marx: “Damas y caballeros, estos son mis principios. Si no les gustan tengo otros

¿La ética se aprende?

En algunas universidades existe Ética como asignatura, algo que debería ser obligatorio en todas los centros de estudios, impartido por profesores muy cualificados claro está.  Sin embargo la formación ética va mucho más allá. Desde la infancia se adquiere la capacidad de reflexionar sobre lo correcto e incorrecto, y por norma general se asume de forma natural: los niños a cierta edad saben si lo que hacen está bien o mal. 

  • Fomentemos la empatía, es decir la capacidad para ponerse en el lugar de otra persona. Ello nos ayuda a comprender sentimientos y comportamientos, nos hace más sensibles y nos distancia del egocentrismo. Cuando nuestros hijos sean adultos, les valdrá como guía en la vida, en todos los ámbitos, en todos los trabajos. Aprenderán a regirse por el bien común, además del propio. Vender un producto a toda costa, sin dar toda la información, nos traerá beneficios económicos, pero causará un perjuicio a nuestro cliente, que confió en nosotros. No todo vale. 

  • Aprovechemos situaciones de la vida cotidiana para que nuestros hijos aprendan con el ejemplo: Paso por la fila del supermercado y al pagar me doy cuenta de que no me han cobrado la fruta. Tengo dos opciones: me voy con ella y siento que me ha tocado la lotería, o le indico al dependiente el error y lo pago, con mis hijos delante. De vez en cuando es conveniente hacer un pequeño examen de conciencia, puede que nos sorprendamos…

  • Hay situaciones que son claras y fáciles de reconocer como correctas o incorrectas, pero hay algunas muy complicadas, y muchas de ellas son noticia. Aprovechemos temas de actualidad para hablar con nuestros hijos adolescentes: que harían, que piensan, cuales serían las posibles consecuencias. Una tertulia en familia, sin ánimo de juzgar, solo de analizar, escuchar opiniones e intentar llegar a conclusiones enseña a razonar, a tener en cuenta distintos puntos de vista y a tener espíritu crítico, tan necesario en la vida. 

  • Enseñemos valores: compromiso, solidaridad, honestidad, coherencia…Que nuestros hijos estén  educados con principios no les exime de meter la pata, pero por lo menos sabrán que lo han hecho mal, y tendrán más posibilidades de rectificar, aquí entra en juego la conciencia.


Al leer la historia del burro, habrá quien considere que rifar un burro muerto es claramente un fraude, pero también habrá quien piense que Kenny es un pícaro listo, que se sabe sacar las castañas del fuego: total por 2 dólares nadie se arruina… Nos quejamos de la corrupción en política, o de lo mal que nos tratan los bancos y las grandes empresas, y nos gusta generalizar, metiendo a todos en el mismo saco, a todos los demás claro. La ética en la sociedad no es solo  cosa del gobierno, de las empresas ni de los poderosos. Aunque haya sistemas corruptos, la ética es personal, todos somos responsables a nuestro nivel y capaces de cambiar una tendencia

Que los padres comprendamos esta realidad, 
es el paso previo imprescindible para que nuestros hijos lo asuman.
Otra gran responsabilidad que conlleva la paternidad...
Nadie dijo que fuera fácil.
Es nuestra responsabilidad










domingo, 18 de noviembre de 2018

La autoestima no se construye con "alfombras rojas".

“El peor castigo que puede tener una persona, es la rebaja de la autoestima”
                                                                                 Ministra Celaá

Es la primera vez que cito a un político actual, y no es porque no me interese la política, que me interesa mucho, pero mi blog va sobre otros temas. Sin embargo como todo está conectado,  llegó el momento de comentar la situación de la educación actual. Estas declaraciones se produjeron como argumento para defender la obtención del título  de Bachillerato con una asignatura pendiente. La ministra considera que esta medida es una gran ayuda al estudiante para que no se frustre, y , como consecuencia, baje su autoestima. 

¿Qué es la autoestima? ¿ Cómo se rebaja la autoestima?
 ¿ Cómo se construye la autoestima?



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Según la RAE la autoestima es la valoración generalmente positiva de sí mismo. Para que una persona tenga un concepto positivo de sí mismo, lo primero que tiene que hacer es conocerse, ser consciente de sus fortalezas y debilidades, de sus reacciones en tiempos de  bonanza y en tiempos de  adversidad, y todo esto se aprende viviendo, pero viviendo la vida real. Si construimos un mundo paralelo para nuestros jóvenes, en el que no existen ni  la frustración ni los obstáculos, un mundo de alfombra roja, un mundo irreal al fin y al cabo, impediremos que se conozcan, que se caigan y vuelvan a levantar, y que desarrollen recursos ante la adversidad. Cuando se enfrenten al mundo real, chocarán con él y se quedarán perplejos sin saber que hacer. Entonces si que estarán frustrados. La autoestima no se crea eliminando dificultades, sino dando armas para afrontarlas y levantarse una y otra vez.

El autoconcepto, como todo,   se construye desde el nacimiento. En la infancia son fundamentales el ambiente familiar y escolar, en este orden. Una familia armónica es la mayor fuente de autoestima de niño, y el apoyo del colegio ocupa también un papel importante. Un niño que crece en condiciones emocionalmente favorables, es esperable que se tenga en buena estima, y aunque a lo largo de su vida adulta sufra sacudidas, tendrá recursos para salir adelante y seguir reforzándose.

 En un ambiente familiar y escolar emocionalmente sano se dan las siguientes circunstancias:

  • Se reconocen los logros por pequeños que sean. Consideramos logros los avances que han supuesto un reto, no todo lo que los niños hacen son logros. Para un niño tímido, pedir el pan en la panadería es todo una heroicidad, se le debe reconocer. Sin embargo a un niño extrovertido habrá que valorarle otras cosas.
  • Se debe fomentar y valorar  el esfuerzo y la constancia, independientemente del resultado. A lo largo de la vida se encontrarán con situaciones en las que, a pesar del esfuerzo, no obtengan resultados. Sin embargo si persisten el éxito llegará. La forma de que no decaigan con esas edades, en las que el desaliento llega pronto, es que se sientan reconocidos y respaldados por su trabajo. 
  • Se debe corregir con cariño. El amor es la base de toda educación y por tanto de todo aprendizaje. “La letra con sangre entra” quedó ya superado… está comprobado que un niño temeroso se bloquea y su aprendizaje es a corto plazo. Exijamos, pero seamos pacientes y comprensivos. 
  • Se debe ser firme en lo esencial, flexible en lo accesorio y conscientes de los cambios que se producen en la infancia y la adolescencia. Un niño sin normas claras es un niño desorientado, y un niño desorientado es un niño inseguro, un niño con baja autoestima en resumidas cuentas.
  • Y por último unos padres conscientemente imperfectos, capaces de reconocer errores delante de los niños, y de pedir perdón, contribuyen a normalizar los fracasos como parte de la vida. No solo los niños se equivocan, los adultos nos equivocamos mucho, y aprendemos de ello, ¿Por qué esconderlo? Es mucho mas educativo reconocer los errores, e incluso compartirlo con los niños. Eso si  fomenta la autoestima, y no esconder o maquillar la vida real. 


Todavía no he conocido ningún profesor que, cuando uno de sus alumnos se ha esforzado y trabajado duro, haya impedido que obtenga el título de bachillerato con una sola materia suspensa. Creo que justo este, es un tema que no necesita un cambio de legislación. Hay otros muchos que necesitan no solo un cambio, sino una revolución, así que vamos a centrarnos en lo importante. Ahí lo dejo…


lunes, 30 de julio de 2018

Hay que vivir el presente, el minuto, el segundo...

“Hoy voy a contar las historia 
del arrepentido,
 que viviendo en la memoria, 
se perdió el camino...
Es hermano de ese que anda
siempre en el futuro,
vive temporadas largas
sordo, ciego y mudo”

¡¡Feliz verano a todos!! Os dejo esta  canción de Melendi que merece la pena escuchar atentamente, y poner en práctica...
¡¡Despierta!! 
que cada minuto que pasa se cierra una puerta..
¡Hasta septiembre !




viernes, 6 de julio de 2018

Luces, cámara, ¡acción!

En el año 1932, kodak sacó a la venta  la cámara Super -8. Estaba pensada para uso doméstico y por tanto fue una gran revolución, pues permitía grabar momentos especiales de la vida de las personas, para guardarlas como recuerdo. Este tipo de cámara fue evolucionando y a día de hoy  ya no necesitamos tener una cámara de video. Con solo tener un smartphone, podemos grabar todo en cualquier sitio, en cualquier momento y con una calidad realmente buena. Podemos grabarnos a nosotros mismos, pero también a los demás. Podemos grabar recuerdos bonitos pero también cosas desagradables o desafortunadas. 
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El avance tecnológico en lo que llevamos de siglo está siendo tan rápido, que es muy necesaria una buena formación específica de nuestros hijos.
Las redes sociales tienen mucho bueno, pero también riesgos. Si colgamos lo que nos parece de forma impulsiva, nos exponemos a meternos en un buen lío, o a meter en problemas a los demás. Podemos colgar en tiempo real lo que hemos grabado, y con ello convertir en viral cualquier escena, sea de la índole que sea. Es imposible poner puertas al campo, y tampoco seria bueno, pero si debemos enseñar un uso correcto de las redes. Para vosotros adolescentes y jóvenes, algunos consejos:

Todo empezó con las películas, primero mudas y después con sonido, primero en blanco y negro y después  en color. Cuando se graba una película, los protagonistas, que son actores, se preparan con tiempo, y se meten en el papel del personaje que interpretan.  Cuando está preparado para emitirse, todo el mundo sabe que va a ver algo de ficción, donde lo que hacen o dicen los actores forma parte del guión de una película. Todo está bajo control, revisado y pensado para el entretenimiento. 
  • Cuando te grabas a ti mismo en una situación cotidiana, tu eres el protagonista, pero no estás bajo un guión. Si lo cuelgas en la redes, te expones TU, y queda ahí para la posteridad… Así que piensa muy bien lo que cuelgas, no te dejes llevar por el primer impulso, analiza antes de subir nada: ¿Que imagen da de ti?. Nunca entenderé a las personas que se graban cometiendo delitos, o en situaciones comprometidas… ¿En que piensan? ¿Piensan?
  • Nunca jamás grabes a nadie que no quiere ser grabado, y mucho menos a escondidas. Y por supuesto, nunca  jamás cuelgues grabaciones de otras personas sin su consentimiento.  Añado, nunca jamás reenvíes, retuitees o compartas videos que recibas de otras personas y dañen su reputación. Da igual lo que estén haciendo y si están en la vía pública o en una habitación, además de ser profundamente inmoral contribuir a humillar a una persona, tiene consecuencias legales serias. Así que piénsalo bien.
  • Se prudente y ten pudor. La vida hoy en día por desgracia es un gran hermano, así que ten en  cuenta que lo que hagas en público puede ser grabado y difundido por personas sin escrúpulos. No hay que perder la espontaneidad, pero procura no hacer cosas que te puedan avergonzar. Pásatelo bien, de forma sana.
Internet, redes sociales, smartphones etc, nos facilitan la vida sin duda. Pero al igual que procuramos andar por la vida usando el sentido común, debemos aplicar esta prudencia a las nuevas tecnologías. Es un campo tan amplio, que todo lo que cuelgues, escribas o digas puede volverse contra ti y hacer mucho daño a los demás. Piensa siempre en las posibles consecuencias, se responsable e íntegro.
 Os dejo con un video, que muestra una realidad de la que a veces no somos conscientes. 

Duro pero necesario


viernes, 11 de mayo de 2018

Cuando digo NO me siento LIBRE

El ser humano, por el hecho de vivir en sociedad, está sujeto a  unas normas de convivencia que facilitan y enriquecen las relaciones con los demás.  De una forma natural, a medida que vamos creciendo, desarrollamos la capacidad de intuir lo que es acertado para iniciar y mantener buenas relaciones, y es tan importante esta formación, que cuando se carece de ella, generalmente por un mal aprendizaje, es necesario adquirirla, pues como humanos que somos necesitamos relacionarnos.


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Cuando digo NO me siento LIBRE

Las habilidades sociales engloban muchas destrezas, pero hoy nos vamos a centrar en una que es vital y particularmente difícil para los adolescentes: la capacidad para decir no, actuando de acuerdo a los propios principios, respetando y haciéndose respetar.  En la adolescencia se consolidan los amigos, y para conseguirlo muchos aceptan participar en cosas que saben con certeza que es arriesgado, incorrecto y perjudicial para uno mismo y a veces también para los demás. Obviamente es una forma equivocada de intentar conseguir la inclusión, porque además de tener  consecuencias destructivas para la persona, físicas y psicológicas,  se pretende ser aceptado  en un grupo dando una imagen irreal de uno mismo. Por el contrario, ser auténtico es la mejor forma de ganarse un sitio en el  grupo, y ello implica hacer lo que consideras correcto en cada momento, independientemente de lo que opinen los demás  que, por otro lado, no siempre es lo que parece…  Cuando en un grupo se inicia una conducta inadecuada, ten por seguro que  todos saben que está mal.  Siempre hay algunos que impulsan,  otros que los siguen y otros que observan, pero  todos saben la envergadura de lo  que están haciendo, y al final, todos acaban metidos en el mismo saco. 

¿Por qué hay personas que intentan convencer a otros de realizar algo incorrecto? 

La razón, generalmente, es que esas personas ya están metidas en el hoyo, y se sienten mal.  De forma muchas veces inconsciente, siguen la siguiente lógica: Yo me encuentro mal, pero no soy capaz de salir, así que intento normalizarlo. Si consigo que mis amigos me sigan, llego a la siguiente conclusión: si todos lo hacen, no será tan malo… Gran error: Un acto no es bueno o malo por el número de personas que lo hagan, sino por las consecuencias que tengan para uno mismo  y para los demás. Así mismo, hay actos buenos y malos intrínsecamente, que no admiten interpretaciones.

 Cuando una persona manipuladora quiere conseguir algo, utiliza estrategias que le han servido en otras ocasiones, que van más allá de una simple insistencia. Así llegan a desafiar, adular, amenazar, recompensar, ridiculizar e incluso engañar con tal de arrastrar al otro. Afirmaciones  como estas te tienen que poner en alerta: “Si quieres ser parte del grupo tienes que…”, “Con lo divertido que tu eres no me creo que te rajes ahora”, “A que no te atreves a…”, “Tienes miedo”, “Eres un raro” o “ Es imposible que te pase nada, confía en mí”.

Aun teniendo esta información, es comprensible que  te cueste decir NO, entre otra cosas  porque te puede parecer violento o incluso de mal gusto cuando todo el grupo está de acuerdo. No te preocupes, es normal, a los adultos también nos cuesta decir no en ocasiones. Vamos a ver que para mantenerte firme y hacer solo lo que te parezca correcto, no hace falta montar un número. A veces magnificamos lo que creemos que va a pasar, y pensamos que las consecuencias van a ser nefastas, y  ello nos acobarda. Pero cuando uno habla claro y con respeto,  generalmente la respuesta de los demás es pacífica. Lo importante es no perder la calma, y manifestar tu intención con cortesía: 

  • Dí simplemente NO: “Gracias pero no”, No me apetece”
  • Contesta como un disco rallado: Ante la insistencia, se puede optar por repetir que no de diferentes maneras pero con el mismo mensaje, al final el otro desistirá por puro cansancio: “ya… pero no lo haré”, “te escucho… pero no”, “lo siento pero no lo voy a hacer”
  • Ofrece alternativas: “En lugar de esto podríamos hacer …”
  • Da la razón sin entrar en confrontaciones: “ puede que tengas razón, pero yo no quiero hacerlo”, “te creo, pero no me apetece”.
  • Utiliza la comparación Para ti/ para mi: “Para ti será divertido, pero para mi es un riesgo que no quiero correr”, “para ti seré aburrido, pero yo me divierto más de otras maneras”.

La realidad es que si te atreves a decir “yo no”, y te mantienes, en poco tiempo tendrás quien te siga, y habrás sido capaz de ir a contracorriente y a favor de ti mismo. Además si defiendes tu postura con  educación  serás respetado por la mayoría, pues tener las ideas claras y actuar en consecuencia,  es más atractivo que ser maleable. Por supuesto cuenta  con que siempre habrá quien no te acepte, pero tienes la opción de seguir tu rumbo por otro camino y tomártelo con tranquilidad y humor, como el pensador indio Ghandi…

Cuando Ghandi estudiaba Derecho en la University College de Londres, un profesor de apellido Peters le tenía gran animadversión, por lo que eran muy comunes sus desencuentros. Un día el profesor Peters estaba almorzando en el comedor de la Universidad, cuando Ghandi se sentó con su bandeja a su lado. El profesor, altanero, le dijo: -“Señor Gandhi usted no entiende...Un puerco y un pájaro, no se sientan a comer juntos”. A lo que Gandhi contestó sin inmutarse: -“Esté usted tranquilo profesor, que despliego mis alas y me voy volando “.. 


*Bibliografia: Fundación Adana, "experto en TDAH, Trastornos del aprendizaje y Trastornos de Conducta"













jueves, 5 de abril de 2018

Fomentar la paciencia en tiempos de inmediatez

Cuenta una leyenda japonesa, que un agricultor plantó una semilla de bambú. La abonó y la regó diariamente, pero durante mucho tiempo no pasó nada. En realidad, no pasó nada con la planta durante los primeros siete años, hasta el punto de que, un cultivador inexperto habría abandonado la planta, convencido de haber comprado semillas en mal estado. Sin embargo, él esperó y esperó, porque sabía que el cultivo del bambú requiere paciencia. Al  séptimo año empezó a crecer, y  en sólo seis semanas la planta de bambú alcanzó más de 30 metros. Durante los primeros siete años de aparente inactividad, el bambú genera un complejo sistema de raíces que le permite sostener la enorme planta que está por nacer...
Si el agricultor la hubiera dejado de cuidar,
 nunca la habría visto florecer. 

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La Paciencia es una cualidad con unas connotaciones esenciales para el bienestar emocional de cualquier persona. De hecho la falta de paciencia provoca inquietud, desesperación y en última instancia estrés, que sostenido en el tiempo,  puede convertirse en patológico. Pero los tiempos que corren no fomentan precisamente esta virtud, pues hoy en día la inmediatez prima y por tanto la tolerancia a la frustración ha bajado notablemente. Pensemos simplemente en como han cambiado los tiempos en la comunicación: Hasta hace no mucho, si queríamos localizar a alguien, lo llamábamos al teléfonos fijo, si no estaba en casa, dejábamos recado y esperábamos llamada de vuelta.  Hoy en día si quieres contactar con alguien, lo llamas a su móvil, y si no te contesta, le mandas un whatsapp, o al revés.  Así que tu interlocutor recibirá  al instante tu o tus mensajes, así como el aviso de llamada perdida (de todas las que hayas hecho…), por lo que en poco tiempo recibirás respuesta, y en caso contrario… pensarás que algo raro ha pasado.

 Hemos ganado efectividad al mismo tiempo que hemos perdido paciencia

Nos hemos acostumbrado a un nivel de inmediatez tal, que la espera nos produce ansiedad…y ello afecta a todos los niveles de nuestra vida, desde la educación de nuestros hijos, hasta nuestra vida laboral. A veces se nos olvida que, para lograr muchos de nuestros objetivos, se requiere tiempo y perseverancia. De esta forma lo conseguido no será  fugaz,  sino permanente en el tiempo. 
El peligro del ritmo que llevamos, es que es altamente “contagioso”, sobre todo para los que dependen directamente de nuestras acciones y reacciones: NUESTROS HIJOS.  En muchas casas a lo largo del día se oye continuamente: corre, vamos, deprisa, ahora mismo, termina etc… generándose un ambiente acelerado que no favorece que nuestros hijos aprendan a hacer las cosas con sosiego y a esperar pacientemente. 

  • Los niños cuando nacen no tienen sentido del tiempo, cuando quieren algo lo quieren ya, e insisten llorando o gritando hasta que lo consiguen. Sin embargo si nosotros como padres satisfacemos todo de inmediato, ellos no aprenden a esperar. La recomendación es atenderles con tranquilidad cuando son bebés, y cuando ya nos comprenden, ponerles un tiempo de espera acorde con la edad y la situación : Te lo daré cuando termine de hablar por teléfono. 
  • A medida que crecen, aparecen deseos de cosas materiales. Es poco aconsejable que los niños consigan lo que quieren en el momento que lo quieren. Es positivo tener en cuenta las fechas importantes que se acercan, o ponerles metas para conseguirlo: su cumpleaños, los Reyes Magos, conseguir tener tu cuarto ordenado durante un determinado tiempo,  terminar de leer un libro… Además de valorar muchos más las cosas que reciben, aprenderán a esperar.
  • Hay actividades atractivas para los niños que requieren paciencia y calma para conseguir un buen resultado: la pesca, la costura, la pintura, instrumentos musicales, deportes… Solo con perseverancia se consiguen objetivos, fomentémoslo.

Merece la pena una reflexión sobre nuestro estilo de vida. 

En muchas familias los días de la semana están totalmente planeados de principio a fin, incluidos lo fines de semana. Ello necesariamente origina rigidez y prisas, porque hay que llegar a todo. Hay una pregunta que nos  debemos hacer: ¿que pasaría si quitáramos una actividad de la agenda de nuestros hijos? ¿y si la quitamos de la nuestra? No sorprenderemos al comprobar que NO PASA NADA,  por el contrario ganamos todos en flexibilidad, con lo que  ello conlleva.
Poner en práctica conscientemente actitudes que ayuden a fomentar la paciencia en el hogar es necesario, ya que a lo largo de la vida aparecerán situaciones que requerirán espera obligatoria. Hay muchas cosas que no dependen de nosotros, y debemos estar preparados para afrontarlas con la máximo paz posible, y la impaciencia es enemiga del paz.

“La paciencia es la fortaleza del débil y la impaciencia  la debilidad del fuerte”
                                                                                                  Inmanuel Kant


miércoles, 21 de febrero de 2018

Lo que tienes que saber antes de seguir a un INFLUENCER.

Hace unos meses, leí en El Mundo, el relato de una persona que tenía una cita para comer con una seguidísima influencer. Contaba como su acompañante, que  no probó bocado en ningún momento, a una hora determinada, fue al baño, se retocó el maquillaje, y volvió a la mesa para hacerse un selfie delante de un plato con una comida exquisita, que ni siquiera había degustado. Acto seguido  colgó la fotografía en instagram a la hora que, según sus estadísticas, podía conseguir más likes. 

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Siempre ha habido mitómanos, personas que se dejan embelesar por algún personaje famoso y que siguen toda su trayectoria, especialmente la personal. Hasta hace poco, conseguían conocer detalles de su vida de cuando en cuando, a través de revistas o programas de televisión, y el resto se lo imaginaban y se montaban su propia historia sobre el personaje, que pocas veces coincidía con la realidad. 
En los últimos años, de la mano del gran avance tecnológico, han entrado en escena otro tipo de personajes, que se hacen famosos colgando en las redes sociales sus estilismo, gustos, viajes, opiniones e incluso sus sentimientos. Los jóvenes, especialmente los adolescentes, se identifican con ellos, porque tienen una edad parecida, y porque  tienen la posibilidad de seguir su vida “privada” día a día. Las marcas han captado este filón, y los contratan para que publiciten sus productos, así que,  lo que empezó como un pasatiempos, se ha convertido en una nueva profesión: LOS INFLUENCERS.

Lo que tienes que saber antes de seguir a un influencer

  • Para empezar ten claro que es un NEGOCIO. Es su trabajo y por tanto cobran por ello: las marcas les pagan para que se pongan sus ropas, se fotografíen con sus productos y coman en sus restaurantes. Si no tienes este punto claro, no tienes madurez suficiente para ser un “follower”. Corres el riesgo de considerar al influencer tu amigo, cuando es una pura relación comercial.
  • Nada de lo que cuelgan es casual. Cualquier foto o video que te parezca super natural, está previamente planeado y repetido hasta que se consigue el resultado deseado, o hasta obtener el visto bueno de la marca que les contrata. Además la mayoría de las fotos están retocadas y mejoradas.
  • En muchas ocasiones, posan con ropa que no les gusta, o se fotografían con comida que no prueban  y en discotecas que solo  han pisado para la foto. Hazte a la idea de que estás viendo un anuncio en la televisión, pues el objetivo es el mismo, aunque el formato es diferente, para hacerlo mucho más cercano a ti.
  • La vida de los influencers no es la que te muestran a través de las redes. Nadie tiene una vida perfecta, estable y feliz en todo momento. Todos tenemos días buenos, regulares y malos. ¿Colgarías una foto tuya en la que salieras sola en una fiesta, sin amigos? Pues imagínate ellos…¿Que marca va a contratar a una persona triste para que promocione su producto? No te olvides que son personas como todas, tambien como tu. 
  • Y visto esto, ten criterio para elegir a quien sigues a través de la redes. Se fiel a tu forma de pensar y de actuar y libérate de la influencia de personas que en apariencia tienen una vida maravillosa. Una cosa es que te sirvan de inspiración para definir tu forma de vestir, y otra muy diferente es que te sirvan de modelo de vida…Te falta mucha información sobre sus vidas como para que te sirvan de ejemplo, las redes son solo un escaparate,  y tu ¿que pondrías en tu escaparate?

Y terminamos con una reflexión para los padres: no demonicemos  todo lo nuevo. Indaguemos, de esta forma podremos hablar con nuestros hijos con conocimiento de causa. Internet está ahí, y aporta mucho bueno si se sabe seleccionar. Hay influencers de todo tipo, desde los más frívolos, hasta los  que reivindican la imperfección, y no tienen problema en fotografiarse recién levantados. Los hay que promocionan viajes muy interesantes,  o que promueven causas solidarias , hasta el Papa Francisco tiene cuenta en Twitter.  Vivamos el S. XXI y dejemos atrás el XX, es obvio que son tiempos diferentes.  

Aprendamos nosotros y ayudemos a nuestros hijos a manejarse bien en la red,

  internet ha llegado para quedarse.

miércoles, 31 de enero de 2018

Buscadores de fallos.



Es improbable que nos guste TODO lo que tenemos que hacer a lo largo del día, complicado que nos agrade TODO lo que nos rodea, e imposible que nos complazca TODO lo que hacen, dicen o piensan los demás. Es positivo observar y evaluar con intención de mejorar, sin embargo, hay personas que son tan, tan observadores y tan, tan críticas, que solo encuentran defectos. Está claro que si nos proponemos encontrar fallos en cada momento, con toda seguridad los encontraremos con facilidad, pues nada es perfecto. Es más, si ponemos mucho empeño, conseguiremos, no solo verlos nosotros, sino transmitirlo a los demás e incluso convencerlos de que todo es un desastre, seremos BUSCADORES DE FALLOS 


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Convivir con un buscador de fallos profesional es agotador: te quita energía y hasta motivación, nada de lo que hagas le parece acertado, siempre hay un pero, todo lo que le rodea  está mal hecho, incorrecto y cutre…Y claro, eso a diario es insano, no hay quien lo aguante, y tiene consecuencias en todos los ámbitos de la vida. Pensemos en nuestros compañeros de trabajo:  seguro que identificamos alguna persona que todo el tiempo se queja a quien le quiera escuchar y en cualquier lugar,  a la que todas las iniciativas le parecen poco útiles, poco válidas e incluso absurdas, que desprecia voluntaria o involuntariamente el trabajo de los demás y sin embargo no aporta nuevas alternativas o vías de mejora. Son personas peligrosas para cualquier organización, porque son capaces de acabar con cualquier ambiente de trabajo y de convivencia, se convierten en personas non gratas. 
El adolescente es por definición “discrepante”, lo cual no es sinónimo de "negativo". Simplemente empiezan a tener opiniones diferentes a las nuestras y quieren hacérnoslo saber, a veces con mucha insistencia … Se puede discrepar y a la vez mirar la vida con ojos constructivos, y ese debe ser nuestro objetivo. Queremos que se expresen, aporten y mejoren lo que puedan, pero sin convertirse en adultos agrios.


  • Empecemos por analizarnos nosotros mismos: los padres. La personalidad se van forjando a lo largo de los años, sobre una base genética y un aprendizaje diario, a través de experiencias e imitación de referentes. ¿Como analizamos nosotros la vida? La negatividad generalmente esconde años de ansiedad, de descontento con la propia vida, de cansancio, de miedo al cambio e incluso de inseguridad. Inconscientemente nos sumergimos en el “lado oscuro”, y nuestras  valoraciones y comentarios nos delatan. Un niño que vive inmerso en un ambiente de continua disconformidad, será, muy probablemente, un adolescente y un adulto disgustado con la vida. 
  • Cuidemos por tanto nuestros comentarios y actitudes. Tengamos presente que nuestros hijos no pueden estar continuamente oyendo lo mal educado que es su amigo, lo malo que es el profesor, lo fea que es la casa del vecino, lo mal que trabaja la cajera del supermercado, la cantidad de defectos que tiene la ropa de todas las tiendas, o lo horrible que está la comida de cualquier restaurante. Si estando con  nuestros hijos, hay algo que nos disgusta y creemos importante transmitirlo, hagámoslo con educación y respeto. Evaluemos lo que es conveniente que nuestros hijos escuchen y lo que no.  
  • Enseñémosles a prestar atención primero a lo positivo siempre. Deben escuchar y valorar a los demás. Se les debe hacer ver que, detrás de todo proyecto, hay un trabajo largo y concienzudo y que haciendo ciertos comentarios a la ligera, pueden tirar por tierra toda la energía y entusiasmo que otros han puesto en una acción. No hace mucho oí a un niño describir los regalos de los Reyes Magos como: “malillos, me esperaba cosas mejores”. Que tristeza tener esa forma de evaluar la realidad desde tan pequeño, ¿no había nada que le gustara?…Pobres Reyes Magos…
  • El colmo de un buscador de fallos es no aceptar críticas, y es algo que suele ir emparejado. Aprender a encajar criticas enriquece y desarrolla la empatía.  Saber lo que sienten los demás y ser capaz de ponerte en su lugar, es algo fundamental para comunicar sin herir. Ayudémosles a observar la vida con objetividad, a comprender que lo que a ellos les parece de una forma, a otras personas les parece de otra. Tienen que  asumir que su punto de vista no siempre es el acertado y por tanto nunca deben sentar cátedra, porque hasta un catedrático tiene que ser humilde. 

Opinar y aportar es muy necesario y enriquecedor, pero todos debemos saber que cualquier aportación que queramos que llegue a buen puerto, tiene que ser hecha con respeto en las palabras, gestos y actitudes. De lo contrario tu interlocutor se pondrá inevitablemente a la defensiva. Empezamos el artículo señalando que si nos empeñamos en encontrar errores, sin duda los encontraremos por todos lados. Pero ¿y si nos empeñamos en encontrar aciertos? Es un ejercicio mucho más sano:  

Nos permitirá  evaluar la realidad desde una posición pacífica, 
y solo es posible CONSTRUIR  desde el  sosiego.

martes, 5 de diciembre de 2017

Amistades Adolescentes

Decía Aristóteles: “el hombre es un ser social por naturaleza”. Y efectivamente, si observamos a los niños desde que tienen capacidad para interactuar, comprobamos que ya los bebés, buscan con la mirada la atención de los que les rodean, les tranquilizan las voces conocidas y responden con sonidos y gestos a conversaciones y expresiones que todavía no entienden formalmente, pero intuyen. Y es que el ser humano está destinado a desarrollarse rodeado de personas,  de las que obtiene gran cantidad de estímulos, y  por tanto oportunidades aprendizaje.  

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En la primera infancia la amistad generalmente es temporal, dura lo que dura el  juego que tengan entre manos, pero ya están aprendiendo a comunicarse, compartir y ayudar. Poco a poco el concepto de amistad va desarrollándose y pasando por etapas: quieren que todos hagan lo que ellos hacen, tienen un “mejor amigo”, aparecen las primeras peleas que “duelen”, empiezan a confiar y contar confidencias… y así hasta que en la adolescencia, los amigos se convierten en algo vital, y empiezan a pasar más tiempo con ellos que con sus padres. 
Amistades Adolescentes
En torno a los 10-12 años, se va despertando en los niños la necesidad de pertenencia a un grupo. Buscan compañeros afines a ellos, con los que se puedan identificar por formas de ser, hobbies y preocupaciones. En definitiva buscan la seguridad entre iguales, entre niños que están pasando por sus mismas circunstancias. Empiezan a valorar como rasgos principales de la amistad,  la lealtad, la  confianza y la sinceridad , pero como todavía están aprendiendo, se sienten traicionados con demasiada frecuencia, por lo que las relaciones pueden ser al principio turbulentas. Además al ser ésta, una época de encuentro personal, no es raro que cambien de grupo y de amigos, ya que están buscando su sitio. Por tanto empiezan siendo relaciones cambiantes, que a medida que van madurando se van haciendo más duraderas y estables,  hasta que la comprensión y el respeto van dejando atrás las “riñas”. 

Es necesario que los adolescentes aprendan a distinguir  entre amistades buenas y malas.  Si pertenecen a un grupo que les hacen sentirse incòmodos,  les obligan a comportarse de una forma que no es la suya, les hieren con sus comentarios, les hacen verse en situaciones que no les gustan, les coartan y no les respetan … DEBEN CAMBIAR. Un buen grupo de  amigos se basa en la libertad para expresarse con respeto, en el diálogo en el que todos hablan y todos escuchan. El ambiente debe ser generalmente  relajado,  y todos se deben sentir a gusto,  comprendidos y/o respetados.  Los buenos amigos se apoyan,  se animan y  se alegran de los logros ajenos, y cuando discuten, arreglan las cosas y vuelven a la normalidad. Se aceptan unos a otros como son, en definitiva,  una buena amistad da seguridad. 

¿Como podemos ayudar los padres?

  • Debemos proporcionar a los niños desde pequeños situaciones para que se relacionen con los demás. Es aconsejable que tengan otros espacios de socialización además del colegio. Mientras más amplio sea su círculo, más posibilidades tendrán de encajar con grupos de personas afines. 
  • Debemos conocer a los amigos de nuestros hijos. Invítalos a casa, habla con ellos, ofrécete a llevarlos en coche… cualquier oportunidad que te permita compartir tiempo y verlos en su ambiente merece la pena.
  • Debemos estar atentos, que no obsesionados, para detectar malas influencias. Cambios de conducta como estar muy irritable, nervioso, retador, evasivo, saltarse normas importantes, ir a sitios poco recomendables, llegar a casa en malas condiciones etc, nos deben hacer, cuanto menos, investigar que pasa. Si se confirman nuestras sospechas, habrá que hacer lo posible para separar a nuestro hijo del amigo o grupo perjudicial, siempre con tacto y propiciando alternativas, de otra manera no funciona.
Cuando los padres NO ayudan

A lo largo de mi experiencia, me he encontrado, en más de una ocasión, con padres que no se saludan como consecuencia de haber intervenido en una discusión entre los hijos de ambas familias, a pesar de que estos ya hacía tiempo que habían olvidado el asunto en cuestión. Los adolescentes viven todo en el extremo, y pueden ser íntimos amigos, en un segundo “odiarse”, e igual de rápido volver a ser amigos. Para ellos es algo natural, pero para los adultos no… Solo en casos excepcionales, en los que veamos que nuestro hijo está sufriendo por el trato vejatorio reiterado por parte de algún compañero, debemos intervenir, y ahí sí, de manera contundente. Siempre es aconsejable que sea a través de profesores, tutores, entrenadores u otras personas que sepan como actuar. En el resto de situaciones, como norma, un padre solo debe intervenir aconsejando, escuchando y ayudando a ver las cosas con perspectiva. 
Nuestros hijos deben aprender a resolver sus problemas por ellos mismos, y eso solo lo conseguirán si les dejamos actuar.


domingo, 12 de noviembre de 2017

Conócete y confía en ti.

Un hombre que entraba en el circo,  se sorprendió al comprobar que los elefantes solo estaban retenidos por una delgada cuerda atada a una estaca, no había ni cadenas, ni jaulas. Obviamente, tenían fuerza suficiente para romper las cuerdas y moverse con libertad, pero no lo hacían. Preguntó a su domador cuál era el “truco”, y este le explicó que, desde que los elefantes nacían, utilizaban el mismo tipo de cuerda para inmovilizarlos, y  siendo tan pequeños, aunque lo intentaran, eran incapaces de escapar. “Con el paso del tiempo”, decía,  
“los elefantes acaban creyendo que no pueden liberarse de la cuerda, 
así que dejan de intentarlo ”. 

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Como los elefantes de esta historia, las personas actuamos impulsados por la percepción que tenemos de nosotros mismos. Ésta se forma durante nuestro desarrollo, a través de las experiencias vividas y de la imagen que los demás tienen de nosotros, y como nos la manifiestan. Todo ello nos da una información que a la larga forma nuestra AUTOESTIMA. 

Al llegar a la adolescencia,
 se  produce una maduración cognitiva que nos permite analizar mas allá.
Empiezan a surgir las discrepancias entre 
CÓMO CREO QUE SOY, y CÓMO  ME GUSTARÍA SER

Querido adolescente: habrás oído miles de veces que estás en una época de múltiples cambios físicos y psicológicos, una época de turbulencias, y a veces así lo habrás sentido. Pero esto no es algo negativo, por el contrario es necesario, y una oportunidad. Durante esta etapa, ya no todo depende de factores externos o de los demás. Empiezas a tener en tus manos herramientas para vivir la vida de forma autónoma y modelar tu personalidad. Lo que construyas ahora te acompañará para siempre, Así que estás de suerte:
¡ Este es el momento justo para hacerte fuerte!

  • Para empezar, ten claro que todos tus miedos e inseguridades, los tienen también tus amigos y compañeros. Hay algunos que los controlan más y otros menos, pero ahí están. Hasta este momento, toda tu vida dependía de los adultos, y ahora empiezas a tener autonomía, y eso da vértigo… Aprovecha la circunstancia y demuestra que puedes hacer las cosas bien hechas por ti mismo, y así conseguirás creer en ti, y los demás también reconocerán tu valía.

  • Conócete y acéptate. Cada persona es única e irrepetible. Existe algo que se llama temperamento con lo que se nace, y que explica en parte por qué, ante las mismas situaciones, cada uno reacciona de una manera diferente. Es importante que sepas reconocer tus rasgos, y los asumas. Imagina que eres tímido, y te gustaría ser más lanzado. Ya tienes mucho ganado: sabes como eres y como te gustaría ser . Ahora puedes trabajar en ello.

  • No te compares con los demás, compárate contigo mismo. Esta es la única forma de avanzar. Siguiendo con el ejemplo de la timidez: imagina que decides ir dando pasos pequeños cada día para superarte: te obligas a preguntar en clase, te acercas a tus compañeros, te vas animando a empezar conversaciones… poco a poco  vas avanzando, con tu propio esfuerzo. Tienes que estar muy orgulloso de ti. Sin embargo si te comparas con tu compañero más extrovertido, que está en todos lados y charla sin parar,  nunca verás cambios… y eso es frustrante. Ten por seguro que ese compañero tiene su propia lucha, todos tenemos luchas.

  • Ponte metas realistas. Te encantaría cantar bien, pero la realidad es que te cuesta mucho coger el ritmo y desentonas un poquito… No dejes de cantar si te gusta, sin duda mejorarás, quizás no llegues a ser una estrella de la música, ( o sí, quien sabe… ),pero no te tortures.  Seguro que destacas en otras  muchas cosas, búscalas y foméntalas. 

  • Generalizar es un error. Si algo te salió mal en un momento determinado, no tiene por qué volver a salir mal. Si estudiaste matemáticas y suspendiste,  será porque tuviste un mal día, quizás  estudiaste de forma incorrecta o te confiaste. Ello no significa que siempre te vaya a ir mal en matemáticas. Solo significa que tienes que dedicar más tiempo o utilizar otra técnica. Unicamente eso.

  • Acepta las críticas hechas con cariño, pues de los errores se aprende.   La perfección no existe, y por tanto debemos aceptar que los demás tienen mucho que enseñarnos.  Es síntoma de madurez admitir equivocaciones. No eches balones fuera, eso no construye nada dentro de ti, sin embargo asumir tu responsabilidad y analizar la situación, hará que mejores. Te volverás a equivocar, pero no tengas miedo, todos metemos la pata, los adultos también…y no pasa nada.

  • Que no falte el humor en tu vida. ¡Ríete de ti mismo! Imagínate en una situación muy ridícula, por ejemplo: te caes en un charco de barro en mitad del patio delante de todos los chicos y chicas del colegio, acabas mojado y manchado de barro de la cabeza a los pies. Tienes dos opciones: te quedas sentado, pasmado y muerto de vergüenza, o a pesar de la verguenza, empiezas a reírte antes de que empiecen los demás… total… si de todas formas se van a reír, porque la verdad, la situación es bastante cómica... 

En psicología se utiliza el término “pensamiento limitante”. A través de experiencias pasadas, se crean ideas que te impiden avanzar. Es un fenómeno que se produce con frecuencia, y que debes aprender a identificar y a parar.  Por ejemplo: un amigo, que creías muy cercano, no te invita a su fiesta de cumpleaños. Te vienes abajo y piensas que no tienes amigos y empiezas a  aislarte. Pero esa no es una interpretación real, la única verdad objetiva es que ese amigo en concreto, en ese momento no te ha invitado. Duele y  entristece, pero no deja de ser un hecho puntual. Acuérdate siempre de los elefantes: cuando eran pequeños no podían romper la cuerda, y de mayores vivían paralizados porque creían que no podían moverse…

¡Conócete, confía en ti y nunca te paralices!